Realice el ritual al final de la tarde, a las seis, en un lugar donde no haya ruido ni luz eléctrica cerca. Ponga el mantel sobre la mesa. Limpie la vela con la esencia de verbena y colóquela en la mitad de la mesa. Encienda el incienso, sitúelo al lado derecho de la vela y, al lado izquierdo, la lamina de san Rafael, sobre la cual pondrá el trozo de ámbar.
Por último, coloque la infusión de manzanilla en frenTYe de la vela.
Párase frente a la mesa y, mirando la vela, tome con la mano derecha el clavo molido y láncelo hacia la llama. I imaginese que, de la misma forma en la que las chispas salen de la vela al contacto del clavo, el ambiente y su cuerpo se despejan de toda entidad negativa que lo afecte. En seguida formula esta plegaria:
San Rafael, arcángel guía y protector nuestro, que este ritual llegue a ti como homenaje a tu protecciÓn, cariño y afecto con todos los que en ti confiamos.
Tome el ámbar con las dos manos, dándole energía y páselo por todo su cuerpo, como símbolo de limpieza, comenzando por los pies hasta llegar a la cabeza. Beba la infusión de manzanilla a sorbos grandes, imaginando que cuerpo esta protegido de toda impureza.