Deseamos pertenecerte,
No queremos estar en las tinieblas,
Solo a tu lado podemos estar seguros,
Ayúdanos a serte fiel y constantes,
A no ser católicos tibios,
A ser practicantes de la Palabra Santa,
A ser testimonios y evangelizadores,
Aliméntanos con tu Palabra,
Ilumínanos con tu amor.
Tú eres ese fuego vivo,
Que arde en nuestro corazón,
Tú eres la hoguera divina,
Tú eres fuente de inspiración.
A ti pedimos consuelo,
A ti rogamos nos des sabiduría,
Te suplicamos que nos des fortaleza,
Te rogamos que nos des entendimiento,
Todos tus dones permítenos florecer,
Que el don de consejo y piedad podamos practicar,
El don de ciencia y el sagrado temor a Dios,
Sean base de nuestras vidas y reflejo de nuestra fe.
No queremos ofender al Padre,
El que es generoso y bondadoso,
Sabemos que es misericordioso,
Pero justo en su castigo,
Ayúdanos a seguir la ley divina y su ejemplo espiritual,
Que nuestra vida sea un caminar celestial,
Hacia el Paraíso Eterno,
Que mi cuerpo sea templo y hábitat para el Señor,
Te alabamos y te glorificamos,
Te adoramos y te admiramos,
Toda la Gloria y honra sea para ti,
Amén.
En un minuto de silencio rezamos mentalmente el Credo consagrándose a Dios y poniéndonos a su servicio, para vivir plenamente su Palabra.